Tengo la necesidad de volverte a mirar.
Te has ido y desde aquel entonces las noches son largas,
El viento me habla y me hace pensar que la ciudad es extraña.
He consumido toda la esperanza que me quedaba,
la he malgastado y me he quedado sin nada.
Hay días y noches en los que me encuentro atrapada en el deseo de mirarte,
de tocarte, de besarte, abrazarte y no soltarte,
pero me traiciona la debilidad, abro los ojos y veo que no estás.
Así me paso desde entonces los días, imaginando y pensando,
Soñando y llorando.
Duermo con el deseo de despertar, abrir los ojos y notar que de nuestro amor nada ha cambiado.

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